
En el proyecto MASKS estudiamos y ponemos en valor las máscaras tradicionales, los trajes y los instrumentos musicales rituales de las comunidades rurales europeas. Se trata de prácticas vivas, vinculadas a los ritos estacionales, a las fiestas de Carnaval y a otras celebraciones que marcan el paso del tiempo en pueblos y pequeños núcleos urbanos.
La máscara de Carnaval, entendida como parte de un largo período festivo que va aproximadamente desde Santa Lucía (13 de diciembre) hasta el Carnaval, es mucho más que un disfraz: es un signo visible de la vitalidad de las comunidades rurales. A través de las máscaras, la comunidad “pone en escena” miedos, deseos, roles sociales y relaciones con la naturaleza, creando momentos de fuerte cohesión social y atractivo turístico.

En casi toda Europa existen rituales con máscaras vinculados al Carnaval y a otras celebraciones tradicionales, pero en los países del consorcio Portugal, España, Italia y Rumanía esta tradición está especialmente arraigada.
Aquí encontramos:
• máscaras que encarnan figuras ambiguas, grotescas, maliciosas o terribles;
• trajes ricos en detalles, cencerros, pieles, tejidos coloridos;
• desfiles, procesiones y danzas que involucran a toda la comunidad.
La elaboración de estas máscaras se basa en saberes artesanales antiguos, transmitidos de generación en generación. El despoblamiento rural y el envejecimiento de la población ponen en riesgo esta tradición: si los artesanos no encuentran herederos, técnicas y símbolos corren el riesgo de desaparecer.
Un papel central lo desempeñan las máscaras zoomorfas, en las que el ser humano adopta rasgos animales o híbridos.
Estas máscaras representan:
• la fusión entre hombre y animal;
• la relación profunda con la naturaleza y el territorio;
• el vínculo con antiguos ritos de caza, fertilidad y transición estacional.
Los orígenes de estas formas expresivas se remontan a la prehistoria, cuando el ser humano se identificaba con el animal que debía cazar o del que dependía su propia supervivencia. Aún hoy, muchos ritos con máscaras zoomorfas acompañan el paso del invierno a la primavera, la protección de los campos y del ganado y momentos de ruptura y renovación en la vida colectiva.
Las máscaras tradicionales son a menudo verdaderas obras de arte artesanal. Los artesanos utilizan:
• madera tallada y pintada,
• arcilla modelada y cocida,
• tejidos, pieles, fibras naturales,
• elementos reciclados y decoraciones complejas.
Cada máscara es única: encierra el carácter del personaje, la historia de la comunidad y la mano del artesano que la ha realizado.
Las máscaras aparecen en momentos clave de la vida colectiva, entre ellos bodas y ritos de paso, celebraciones religiosas y procesiones, funerales y rituales vinculados a la muerte y al recuerdo, representaciones teatrales populares y narraciones de mitos y leyendas locales.
Promover y estudiar estas máscaras significa proteger un patrimonio cultural inmaterial que corre el riesgo de perderse. A través de MASKS queremos apoyar a los artesanos que custodian estos saberes, transmitir competencias a las nuevas generaciones, reforzar la identidad cultural de las comunidades rurales y contribuir al crecimiento de un turismo rural sostenible, respetuoso con las tradiciones y atento a los territorios.
Nuestras máscaras no son solo objetos para ser observados, sino historias vivas: cuentan el vínculo profundo entre personas, paisajes, memoria y futuro.
